imagen tomada de @JLopezCCS
Li-Fi es la tecnología que podría cambiar la forma en que nos conectamos a internet al utilizar luz en lugar de ondas de radio para transmitir datos. Esta propuesta, conocida como Light Fidelity, destaca por ofrecer mayor velocidad, baja latencia y un nivel de seguridad superior al del Wi-Fi tradicional.
Aunque el concepto fue presentado públicamente en 2011, su adopción comercial ha avanzado más lento de lo esperado.
Sin embargo, en los últimos años han surgido estándares y dispositivos compatibles que anticipan una nueva etapa para esta innovación dentro del ecosistema digital.
A diferencia del Wi-Fi, que opera mediante ondas de radio, el Li-Fi utiliza luz visible para enviar información.
El sistema funciona con bombillas LED equipadas con codificadores que alternan frecuencias entre los 400 y los 800 terahercios (THz).
Estos cambios son imperceptibles para el ojo humano, pero pueden ser detectados por dispositivos que cuenten con fotoreceptores adecuados.
Para que la conexión funcione, es indispensable que haya iluminación activa y que el dispositivo esté directamente bajo la fuente de luz. Esto significa que la señal depende de la línea de visión directa.
Una de sus principales ventajas es que opera en todo el espectro visible, lo que elimina interferencias con otros aparatos electrónicos. Además, al no atravesar paredes, la señal no puede ser interceptada a distancia, reforzando la privacidad de la conexión.
En 2022, la empresa Kyocera alcanzó un récord de transferencia de 90 Gbps con esta tecnología, una velocidad más de cien veces superior al 5G.
Entre los beneficios del Li-Fi destacan su baja latencia, estabilidad y mayor seguridad. No obstante, también enfrenta desafíos importantes. Su incapacidad para atravesar obstáculos sólidos limita su alcance a menos de cuatro metros, lo que reduce su cobertura en espacios amplios.
Otro reto es la compatibilidad. Los dispositivos actuales requieren adaptaciones específicas, como carcasas con luces LED o sensores ópticos integrados. En una demostración de la empresa PureLiFi, por ejemplo, un teléfono Android necesitaba apuntar directamente a la luz y contar con una carcasa especial para conectarse.
A pesar de estas limitaciones, el avance es claro. En 2022 se presentó la primera solución comercial para el hogar, LiFi@Home, y en 2023 se estableció el estándar 802.11bb, que permite usar la luz como una nueva banda dentro del ecosistema Wi-Fi.
Por ahora, el Li-Fi se utiliza principalmente en entornos profesionales donde la seguridad y la estabilidad son prioritarias. Su expansión al mercado doméstico dependerá del desarrollo de hardware más accesible y compacto.
Con información de Infobae.
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