Alfredo Del Mazo Maza, especialista en políticas públicas, analizó el impacto de las non‑exhaust emissions (NEE), partículas liberadas por el desgaste de frenos, neumáticos y pavimento, mismas que ya superan al humo del escape como principal fuente de PM10 y PM2.5 en las grandes urbes.
Un informe de EIT Urban Mobility presentado en la Cumbre del Foro Internacional del Transporte revela que en Londres, Milán y Barcelona las NEE aportan entre 68 % y 88 % de las PM10 vehiculares y hasta 78 % de las PM2.5, el contaminante atmosférico más mortal.
Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que 99 % de la población mundial respira aire más sucio que sus propias guías.
México no se queda atrás: el Inventario de Emisiones de la Zona Metropolitana del Valle de México 2020 atribuye al transporte 41 % de las PM10 y 42 % de las PM2.5; cada año, la exposición a estas micropartículas causa más de 36 000 muertes prematuras, según INECC y el Health Effects Institute.
Alfredo Del Mazo Maza pide avance integral en movilidad
“El avance de la electromovilidad es crucial, pero resultará estéril si ignoramos el polvo de frenos y neumáticos”, explicó Alfredo Del Mazo Maza.
En Europa, las normas Euro 7 fijarán topes de fricción para vehículos nuevos desde 2026; un despliegue anticipado de componentes de bajo desgaste solo en Londres generaría beneficios sociales por 235 millones € al 2050.
México carece de estándares equivalentes: las NOM‑044 y 045 se enfocan en gases de escape. Para ADMM, este vacío normativo es “una oportunidad de liderazgo”; propone límites federales para NEE, incentivos a frenos regenerativos, asfalto de baja abrasión y expansión del transporte público eléctrico.
“Combatir las partículas de fricción no solo salva vidas; también vuelve a nuestras ciudades más competitivas y equitativas”, concluyó Alfredo Del Mazo Maza.
Con regulación avanzada, inversión en movilidad activa y financiamiento verde, Del Mazo Maza ve posible que México tome la delantera en el nuevo frente de la calidad del aire.
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