Un perro robot corriendo junto a atletas humanos durante más de cuatro horas parece una escena de ciencia ficción. Sin embargo, ocurrió en Corea del Sur y ahora una investigación publicada en Nature permite conocer mejor cómo logró completar el desafío.
El protagonista se llama RAIBO2, un robot cuadrúpedo que recorrió los 42.195 kilómetros de un maratón con una sola carga de batería. La hazaña ocurrió el 17 de noviembre de 2024, durante la carrera Sangju Dried-Persimmon Marathon, pero los detalles técnicos del desarrollo volvieron a llamar la atención en octubre de 2026.
El robot terminó el recorrido en aproximadamente cuatro horas y 19 minutos, sin detenerse a recargar energía. No solo tuvo que avanzar sobre una carretera: también enfrentó pendientes y cambios en el terreno que pusieron a prueba sus sistemas mecánicos y su consumo eléctrico.
El secreto está en cómo mueve sus patas
A diferencia de un vehículo con ruedas, un robot cuadrúpedo necesita utilizar energía constantemente para levantar sus patas, sostener el cuerpo y mantener el equilibrio.
Para resolver parte de ese problema, el equipo desarrolló mejoras en la capacidad de la batería y en el control de las articulaciones. El sistema permite ajustar la rigidez de las patas para absorber impactos y generar impulsos más eficientes al caminar o correr.
También incorpora componentes ligeros y un sistema capaz de recuperar parte de la energía durante los descensos.
De acuerdo con los investigadores, estas modificaciones permitieron ampliar la autonomía estimada del robot hasta unos 67 kilómetros en recorridos rectos, aunque la distancia alcanzada depende de las condiciones del terreno y del movimiento.
¿Para qué serviría un robot que no se cansa?
Más allá del récord, el avance plantea posibilidades para robots diseñados para desplazarse por lugares donde las ruedas tienen dificultades.
En una zona afectada por un terremoto, por ejemplo, un robot de cuatro patas podría transportar cámaras, sensores o equipos de comunicación para explorar áreas peligrosas antes de que ingresen los equipos de rescate.
También podría utilizarse en terrenos montañosos, instalaciones industriales y otros espacios de difícil acceso.
Eso no significa que estos robots estén listos para reemplazar a los equipos de emergencia. Todavía deben superar desafíos relacionados con la autonomía, la resistencia, la navegación y la operación segura en condiciones impredecibles.
La robótica quiere salir de los laboratorios
Durante años, los robots cuadrúpedos llamaron la atención por sus movimientos acrobáticos y su capacidad para subir escaleras. Ahora, uno de los retos centrales es conseguir que puedan desplazarse durante más tiempo sin depender de una recarga.
La prueba de RAIBO2 demuestra que mejorar la eficiencia energética puede ser tan importante como aumentar la velocidad o desarrollar movimientos más complejos.
Y deja una pregunta interesante: si un perro robot ya puede completar un maratón en condiciones reales, ¿qué otras tareas podría realizar cuando tenga mayor autonomía y capacidad para interpretar su entorno?
Por ahora, el corredor mecánico no necesita premios ni una medalla para demostrar su potencial. Su mayor logro es acercar un poco más a la robótica a escenarios donde la resistencia y la movilidad pueden marcar la diferencia.
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