La campaña QuitGPT ha comenzado a ganar fuerza en internet al invitar a personas de todo el mundo a cancelar sus suscripciones a ChatGPT y dejar de usar la herramienta desarrollada por OpenAI.
Durante los últimos años, el chatbot se ha convertido prácticamente en sinónimo de inteligencia artificial.
Más de 800 millones de personas lo utilizan cada semana para tareas que van desde redactar textos hasta analizar información o generar imágenes.
Sin embargo, este dominio no ha evitado que surjan críticas y movimientos de rechazo hacia la empresa y su liderazgo.
QuitGPT: el boicot que busca presionar a la industria de la IA
El movimiento QuitGPT sostiene que los usuarios deberían dejar de utilizar la plataforma como forma de protesta.
Según los organizadores, la iniciativa surge por preocupaciones políticas y éticas relacionadas con las decisiones y donaciones de figuras vinculadas a la compañía.
Entre los argumentos del sitio que impulsa el boicot se menciona que ejecutivos de OpenAI, como Sam Altman y Greg Brockman, realizaron donaciones millonarias a organizaciones políticas relacionadas con el expresidente Donald Trump. También se señala que tecnologías basadas en modelos GPT han sido utilizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE.
Los promotores del boicot se definen como activistas preocupados por el impacto de las empresas tecnológicas en la democracia y el auge del autoritarismo. En su discurso, subrayan que el objetivo no es eliminar la inteligencia artificial, sino presionar a una compañía concreta para que responda a las críticas.
Hasta el momento, el contador del sitio del movimiento indica que cerca de 1.210.000 personas se han comprometido a dejar de usar la plataforma, cancelar sus planes de pago y difundir el mensaje en redes sociales.
Competencia, alternativas y el futuro de la campaña
Aunque ChatGPT lidera el sector, otras herramientas comienzan a acercarse.
Por ejemplo, Gemini, desarrollada por Google, cuenta con cientos de millones de usuarios mensuales, lo que muestra que la competencia crece.
El propio sitio de QuitGPT sugiere opciones distintas para quienes no quieran abandonar los chatbots por completo.
Entre ellas menciona propuestas corporativas como Claude, de Anthropic, así como otras herramientas que destacan por su privacidad o código abierto. También desaconseja el uso de Grok, creado por xAI, empresa ligada a Elon Musk, debido a polémicas en sus respuestas.
El éxito del boicot sigue siendo incierto. Todo dependerá de si los medios amplifican la iniciativa y de si más usuarios consideran relevantes los motivos del movimiento. Lo que sí es claro es que la discusión ya está abierta: el debate sobre el papel de la inteligencia artificial en la sociedad no solo gira en torno a la tecnología, sino también a las decisiones de quienes la crean y controlan.
Con información de National Geographic.















