Llegar a Marte no dependerá únicamente de cohetes capaces de recorrer millones de kilómetros. La salud de los astronautas también representa un desafío, y nuevas investigaciones ofrecen pistas alentadoras sobre cómo podría responder el corazón durante misiones espaciales prolongadas.
Científicos de las universidades de Chicago y Nebraska analizaron tejido cardíaco de cinco ratones que permanecieron 38 días y medio en la Estación Espacial Internacional. Los investigadores compararon las muestras con las de animales que permanecieron en la Tierra.
Viajes a Marte ponen al corazón bajo estudio
Los resultados mostraron que la fuerza de contracción de los sarcómeros se mantuvo en niveles similares entre ambos grupos. Estas estructuras microscópicas permiten que las células cardíacas se contraigan.
Además, las pruebas moleculares no encontraron diferencias de peso en las proteínas que forman los sarcómeros. El resultado sugiere que su funcionamiento básico se conservó durante ese periodo.
Sin embargo, los investigadores detectaron señales de inflamación en células cardíacas. Por ello, futuros estudios deberán determinar si estas alteraciones aumentan cuando la exposición al entorno espacial dura más tiempo.
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El futuro de las misiones espaciales
Los científicos también quieren estudiar muestras obtenidas directamente en la Estación Espacial Internacional. Esto ayudaría a distinguir los efectos de la microgravedad de aquellos provocados durante el regreso a la Tierra.
Asimismo, comprender estos cambios será fundamental para futuros viajes a Marte. Una misión de larga duración expondrá al organismo humano durante meses a condiciones muy diferentes de las terrestres.
El estudio fue publicado en julio de 2026 en la revista científica npj Microgravity. Sus resultados no demuestran que los viajes prolongados sean inocuos para el corazón, pero aportan información para diseñar nuevas investigaciones; Los investigadores estimaron que 38 días y medio de exposición en ratones podrían representar entre siete meses y medio y diez meses para un corazón humano, debido a las diferencias metabólicas entre ambas especies.



















