con imágenes tomadas de canva
Hablar con tus perros podría dejar de ser un monólogo… al menos en teoría.
Un grupo de científicos en Hungría está analizando si los perros podrían aprender a hablar, y aunque suene a película de Disney, la investigación es completamente real.
El estudio, realizado por el laboratorio BARKS del Departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd, busca responder una pregunta que hasta ahora pertenecía a la ciencia ficción:
¿existe alguna base biológica que permita a los perros comunicarse con sonidos similares al habla humana?
Según la revisión publicada en Biologia Futura, los investigadores no intentan enseñarles a decir “hola”, sino entender si su anatomía, cognición y evolución podrían permitir algo parecido al lenguaje.
Los perros, de hecho, ya muestran habilidades comunicativas notables: reconocen palabras, tonos y hasta idiomas.
Saben cuándo escuchan su nombre o la promesa de un paseo, y pueden distinguir voces humanas conocidas solo por el sonido.
Anatómicamente, el estudio señala que los perros tienen una laringe lo suficientemente flexible para producir una amplia gama de sonidos, lo que sugiere cierta capacidad vocal. Sin embargo, su aparato fonador sigue siendo muy diferente al humano.
La respuesta podría estar en la evolución. A diferencia de nosotros, los perros no necesitan palabras para comunicarse.
Les basta una mirada, un movimiento de orejas o el tono de nuestra voz para entender lo esencial.
“La evolución ya les dio las herramientas necesarias”, explica la doctora Rita Lenkei, coautora del estudio.
Forzar la verbalización no solo sería innecesario, sino que podría alterar el vínculo emocional que tenemos con ellos.
Los científicos incluso advierten sobre el llamado “valle inquietante”: esa sensación perturbadora que provocaría ver a un perro hablar con voz humana.
Aunque los perros parlantes sigan siendo un sueño, este tipo de estudios ayudan a entender cómo surgió el lenguaje humano.
El doctor Tamás Faragó, líder del proyecto, explica que los perros son modelos ideales para explorar los primeros pasos cognitivos que llevaron a nuestra especie a desarrollar el habla.
Además, los hallazgos podrían aplicarse en campos como la etorobótica, que busca mejorar la comunicación entre humanos, animales y robots.
Probablemente no.
Aunque tienen cierta flexibilidad vocal y una comprensión auditiva avanzada, la evolución y la ética sugieren que lo mejor es dejar que sigan comunicándose a su manera.
Porque, al final, los perros ya dicen mucho sin pronunciar una sola palabra. Solo hace falta aprender a escuchar.
Con información de DW.
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