En los últimos años, el mercado de commodities ha mostrado gran resiliencia, alcanzando un EBIT de $100 mil millones en 2023 y un margen bruto de más de $150 mil millones de dólares. Al respecto Rodrigo Besoy Sánchez, especialista en inversiones, explicó que este desempeño destaca la capacidad de la industria para adaptarse a las fluctuaciones financieras y a las interrupciones económicas.
Durante el periodo de 2018 a 2021, el sector experimentó un crecimiento considerable, con los pools de valor casi duplicándose de $27 mil millones a $52 mil millones en EBIT, impulsado por un aumento del 90%en el EBIT del comercio de petróleo, alcanzando los $18 mil millones, y un ascenso significativo en el comercio de energía y gas, que pasó de $7 mil millones a $13 mil millones.
El crecimiento del sector ha atraído a nuevos participantes, como firmas comerciales enfocadas en tecnología, hedge funds, bancos y empresas de minería y procesamiento. Bajo ese contexto, Rodrigo Besoy Sánchez, quien gestiona sus inversiones a través de Fabetri S.A.P.I., destacó la necesidad de mejorar la liquidez y las ofertas de gestión de riesgos.
“A pesar de las inversiones significativas de $700 mil millones de dólares en 2021 para la transición energética, persisten desafíos como cuellos de botella en la cadena de suministro e incertidumbres geopolíticas. Commodities críticos como el litio y el níquel enfrentan restricciones de suministro, mientras que la infraestructura de energía renovable en Europa requiere una expansión considerable para alcanzar los objetivos de 2030”, explicó el empresario mexicano.
“La volatilidad del mercado, exacerbada por crisis globales y eventos geopolíticos, resalta la importancia de una gestión ágil del inventario. Entre 2022 y 2023, la volatilidad de precios disminuyó en un 30% para el West Texas Intermediate (WTI), un 58% para el gas natural holandés TTF, un 38% para Henry Hub y un 27% para el cobre”, agregó.
Cambios geopolíticos y eventos globales, como la pandemia de COVID-19 y la invasión de Ucrania, han interrumpido los flujos de commodities, obligando a adaptar las rutas comerciales y la logística global. La mayor fluctuación en los precios ha aumentado la necesidad de “collateral” y “margin calls”, presentando desafíos financieros significativos. Las políticas restrictivas de los bancos centrales han impactado desproporcionadamente a los comerciantes más pequeños, quienes requieren estrategias financieras adaptativas para mantener la operatividad.
El avance tecnológico y los cambios regulatorios han facilitado una mayor liquidez en la industria del comercio de commodities. La proliferación de productos comercializables y la mejora en la transparencia de precios han impulsado la participación en el mercado, creando un entorno comercial más dinámico.
Finalmente, Rodrigo Besoy Sánchez subrayó la importancia de adaptarse a las preferencias de los clientes durante la transición energética. Desarrollar ofertas de productos a medida y mejorar los conocimientos del mercado permitirá capitalizar oportunidades en commodities verdes y soluciones energéticas sostenibles.














