La arquitectura sostenible se presenta como una solución viable, integrando eficiencia energética, materiales ecológicos y espacios inclusivos. Ernesto Mizrahi Haiat, analista de arquitectura y sostenibilidad, resalta cómo estas innovaciones están redefiniendo el sector, aunque persisten desafíos importantes.
En la actualidad, la arquitectura sostenible no solo busca minimizar el impacto ambiental, sino también optimizar los recursos naturales durante todo el ciclo de vida de los edificios.
Ejemplos como el Edificio Inteligente de Bogotá destacan por su uso de sistemas pasivos de ventilación, energía solar y materiales reciclados, generando ahorros energéticos sin sacrificar funcionalidad.
A nivel mundial, modelos como el Net Zero Carbon Buildings han ganado relevancia al equilibrar el consumo y la producción de energía en tiempo real. En palabras de Ernesto Mizrahi Haiat, este enfoque podría ser adaptado en Latinoamérica, maximizando el uso de energías renovables en entornos urbanos densos.
Proyectos como Bosco Verticale en Milán han demostrado que la integración de áreas verdes en edificios urbanos mejora la calidad del aire y fomenta la biodiversidad. En México, iniciativas como el Parque La Mexicana reflejan esta tendencia, mostrando cómo el diseño arquitectónico puede armonizar con la naturaleza sin comprometer la utilidad.
La arquitectura sostenible también está impulsada por avances tecnológicos como la impresión 3D y el uso de vidrios inteligentes, que reducen el consumo energético. Según Daniel Esquenazi Beraha, combinar estas innovaciones con materiales locales representa un avance crucial para la construcción responsable.
Además de los beneficios ambientales, la arquitectura sostenible refuerza el tejido social. La inclusión de comunidades en el proceso de diseño no solo genera espacios más funcionales, sino también una mayor apropiación cultural y social. La rehabilitación de zonas como Chapultepec demuestra cómo un enfoque integral puede revitalizar áreas urbanas deterioradas.















