La IA en México ya forma parte del debate legislativo nacional, pero convertirla en una ley funcional sigue siendo un reto mucho más complejo de lo esperado.
Aunque el Congreso ha avanzado en la construcción de una normativa para regular el uso ético de la inteligencia artificial, la aprobación final continúa en pausa mientras se ajustan detalles técnicos y se revisan más de 20 iniciativas acumuladas desde 2023.
IA en México: legislar sin conocimiento técnico, uno de los mayores riesgos
Uno de los principales obstáculos es la falta de preparación especializada entre muchos legisladores. Expertos advierten que, sin entender cómo funcionan realmente los algoritmos, podrían aprobarse leyes ambiguas o poco aplicables.
Además, existe preocupación por encontrar el equilibrio entre fomentar la innovación y evitar abusos como deepfakes, manipulación electoral o discriminación automatizada.
También será necesario crear nuevas instituciones capaces de supervisar el desarrollo, aplicación y riesgos de la IA, lo que implica presupuesto, expertos capacitados y autonomía operativa.
Protección de datos, impacto ambiental y nuevos delitos tecnológicos
Otro tema crítico es la protección de información biométrica y personal dentro de proyectos nacionales de digitalización, especialmente ante el uso de supercomputadoras como Coatlicue.
A esto se suma el impacto ecológico de la IA, debido al elevado consumo energético y de agua de sus sistemas.
La futura regulación también deberá contemplar delitos emergentes, como pornografía falsa generada por IA, extorsión automatizada y otros usos criminales aún poco cubiertos por la ley actual.
México enfrenta además un retraso normativo frente a regiones como Europa, lo que aumenta la presión por construir una legislación flexible pero vigente ante avances tecnológicos acelerados.
El desafío no es solo regular la IA en México, sino hacerlo de forma ética, efectiva y sin frenar el desarrollo tecnológico del país.
Con información de El Economista.


















