El cielo de septiembre ofrecerá una oportunidad interesante para buscar dos de los mundos más distantes del sistema solar. Urano y Neptuno atravesarán etapas favorables de su ciclo de observación, aunque será necesario utilizar instrumentos ópticos para distinguirlos con claridad desde la Tierra.
Neptuno será el protagonista este mes. Alcanzará su oposición durante la noche del 25 al 26 de septiembre de 2026. En ese momento, la Tierra quedará aproximadamente entre el Sol y el planeta, haciendo que aparezca en dirección opuesta al astro solar.
Urano y Neptuno ofrecen una ventana para mirar el espacio
La oposición permitirá que Neptuno permanezca visible prácticamente toda la noche. Además, alcanzará uno de sus mejores momentos de brillo del año, con una magnitud cercana a 7.8. Aun así, no podrá observarse a simple vista.
Para encontrarlo serán necesarios buenos binoculares o un telescopio y una referencia precisa de su ubicación. Neptuno estará frente a la constelación de Piscis y se encontrará aproximadamente a 28.9 unidades astronómicas de nuestro planeta durante la oposición.
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Urano comienza otro movimiento aparente
Urano también tendrá actividad destacada. El 10 de septiembre comenzará su movimiento retrógrado aparente, un efecto producido por las diferentes velocidades con las que la Tierra y los planetas recorren sus órbitas.
Además, su mejor momento llegará después. Urano alcanzará la oposición el 25 de noviembre de 2026 y brillará con una magnitud aproximada de 5.6. Bajo cielos excepcionalmente oscuros puede distinguirse sin instrumentos, aunque los binoculares facilitan considerablemente su localización.
Estas observaciones también recuerdan cuánto separa a la humanidad de los gigantes helados. Cerca de su oposición, Neptuno estará a unos 240 minutos luz de la Tierra. Su disco aparente medirá apenas 2.4 segundos de arco, una escala que explica por qué observarlo continúa siendo un pequeño desafío astronómico.



















