Sensores y radares ayudan a estudiar al Popocatépetl

Monitoreo del Popocatépetl mediante sensores, radares y tecnología para estudiar el volcán y proteger su entorno natural.
Sensores y radares ayudan a estudiar al Popocatépetl

Observar al Popocatépetl requiere mucho más que mirar su actividad desde lejos. En México, investigadores utilizan sensores, radares y mediciones especializadas para estudiar al volcán, mientras otras disciplinas analizan el agua, los bosques, la biodiversidad y las comunidades que forman parte de este territorio.

El Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl abarca cerca de 40 mil hectáreas y desempeña un papel importante en la conservación de especies y la recarga de agua. Por ello, científicos consideran necesario estudiar toda la región como un sistema conectado y no únicamente concentrarse en los volcanes.

Tecnología para monitorear al Popocatépetl

El XVI Simposio de la Red de Investigadores del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl reunió a especialistas, estudiantes, instituciones y comunidades. Durante tres días abordaron temas como vulcanología, recursos hídricos, biodiversidad, riesgos ambientales y ordenamiento territorial.

Actualmente, el Popocatépetl cuenta con vigilancia permanente mediante diferentes tecnologías. Los investigadores emplean sensores de infrasonido, radares de banda X, mediciones de gases y redes destinadas a recolectar y estudiar la ceniza.

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Ciencia y comunidad estudian un mismo territorio

La tecnología representa solamente una parte del trabajo. Las comunidades participan en recorridos de vigilancia, identificación de fauna, restauración ambiental y seguimiento de especies dentro de la región.

Asimismo, los científicos estudian los efectos de la contaminación, la pérdida de vegetación, el crecimiento urbano y los cambios de uso de suelo sobre las cuencas. La investigación busca convertirse en acciones de restauración, reforestación y tratamiento del agua.

El encuentro también destacó la importancia del Gran Bosque de Agua, un corredor de alrededor de 350 mil hectáreas que busca conectar áreas de conservación de Ciudad de México, Morelos, Estado de México y Puebla; Esta combinación de ciencia, tecnología y conocimiento comunitario permite observar el Izta-Popo desde diferentes perspectivas y generar información para proteger un territorio fundamental para millones de personas.

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