El futuro submarino de Chile podría tener tecnología surcoreana

Submarino moderno equipado con sistemas avanzados de propulsión y navegación
El futuro submarino de Chile podría tener tecnología surcoreana

La empresa surcoreana Hanwha Ocean presentó la tecnología del submarino KSS-III como la base de su propuesta para renovar parte de la flota naval de Chile. La compañía busca posicionar al Ocean 2000 como una alternativa moderna para sustituir los submarinos de la clase 209/1400L, que acumulan más de cuatro décadas de servicio.

El proyecto combina avances en propulsión, navegación, vigilancia y reducción de ruido. Estas capacidades resultan esenciales para las operaciones submarinas, donde la autonomía y la posibilidad de permanecer sin ser detectado pueden determinar el éxito de una misión.

La propuesta todavía no representa una compra confirmada por las autoridades chilenas. Sin embargo, muestra cómo la modernización naval incorpora baterías más eficientes, sistemas digitales de combate y diseños preparados para recibir futuras actualizaciones.

KSS-III combina baterías de litio y propulsión avanzada

El KSS-III Batch-II emplea un sistema híbrido que combina propulsión independiente del aire con baterías de iones de litio. Esta configuración permite ampliar el tiempo de navegación bajo el agua y reducir la necesidad de salir a la superficie con frecuencia.

La plataforma también incorpora sistemas mejorados de sonar y gestión de combate. Hanwha Ocean asegura que el diseño ofrece mayores niveles de sigilo y supervivencia, además de una arquitectura capaz de integrar nuevas tecnologías durante su vida operativa.

La empresa ha construido 17 de los 24 submarinos encargados por la Armada de Corea del Sur dentro de los programas KSS-I, KSS-II y KSS-III. Esa experiencia sirve como referencia técnica para el Ocean 2000 ofrecido a Chile.

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Ocean 2000 podría adaptarse a las necesidades chilenas

El Ocean 2000 tendría un desplazamiento aproximado de 2,000 toneladas y estaría basado en los conocimientos adquiridos durante el desarrollo del KSS-III. Su diseño considera autonomía, sigilo, capacidad de misión, inteligencia y adaptación tecnológica.

La propuesta surcoreana contempla además cooperación industrial, capacitación y posible transferencia de tecnología. De concretarse, el programa podría generar oportunidades para ingenieros, astilleros y proveedores locales. Por ahora, el proyecto permanece como una oferta y su futuro dependerá de las decisiones que adopte Chile para renovar su fuerza submarina.

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