Durante más de 360 años, la Gran Mancha Roja ha girado sobre Júpiter como uno de los mayores misterios del sistema solar.
Esta tormenta gigantesca, más grande que la Tierra, ha sido observada desde los primeros telescopios, pero lo que sucede debajo de sus nubes seguía siendo, hasta ahora, un secreto bien guardado.
Gracias a nuevas simulaciones, científicos lograron asomarse al interior del planeta más grande del sistema solar y los resultados están cambiando lo que sabíamos sobre su origen y composición.
Un modelo computacional que revela el interior del planeta
Investigadores de la Universidad de Chicago y del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA desarrollaron el modelo más completo hasta ahora de la atmósfera de Júpiter. El hallazgo principal fue sorprendente: el planeta contiene una vez y media más oxígeno que el Sol, una cifra muy superior a estimaciones anteriores.
Este descubrimiento no solo redefine la química de Júpiter, sino que también ayuda a entender mejor cómo se formaron los planetas del sistema solar, incluida la Tierra.
El avance fue posible al combinar, por primera vez de forma detallada, la química atmosférica con la dinámica de fluidos, integrando el comportamiento del agua, las nubes y los gases en un solo modelo.
La atmósfera de Júpiter y el origen del sistema solar
Los resultados apuntan a que Júpiter se formó más allá de la llamada línea de nieve, una región lejana al Sol donde el agua existe en forma de hielo. Ese hielo habría aportado grandes cantidades de oxígeno durante la formación del planeta.
Otra revelación clave es que la circulación interna de gases es mucho más lenta de lo que se pensaba: entre 35 y 40 veces más despacio. Procesos que se creían casi inmediatos podrían tardar semanas en completarse.
Júpiter no tiene una superficie sólida y sus condiciones extremas hacen imposible explorarlo directamente. Misiones como Juno han permitido estudiar sus capas superiores, pero el oxígeno permanece oculto en las profundidades, principalmente en forma de agua.
Para los científicos, Júpiter funciona como una auténtica cápsula del tiempo. Al entender qué ocurre bajo sus nubes, no solo se aclara el misterio de la Gran Mancha Roja, sino que también se reconstruyen los primeros capítulos de la historia del sistema solar y se abren nuevas pistas para estudiar planetas en otros sistemas estelares.
Con información de DW.















