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Noam Chomsky, lingüista y filósofo estadounidense, señala que el aprendizaje automático de la Inteligencia Artificial (específicamente ChatGPT) «degrada nuestra ciencia y envilece la ética al incorporar a la tecnología una concepción fundamentalmente errónea del lenguaje y el conocimiento».
Chomsky reconoce que esta IA sirve para almacenar inmensas cantidades de información, pero que no tienen una inteligencia como la de las personas.
“Por muy útiles que puedan ser estos programas en algunos ámbitos concretos (como la programación informática, por ejemplo, o para sugerir rimas para versos ligeros), sabemos por la ciencia de la lingüística y la filosofía del conocimiento que difieren profundamente de la forma en que los seres humanos razonan y utilizan el lenguaje. Estas diferencias imponen limitaciones significativas a lo que pueden hacer, codificándolos con defectos inerradicables”.
«La mente humana puede funcionar con pequeñas cantidades de información, mediante las cuales no busca inferir correlaciones brutas entre puntos sino crear explicaciones”, detalla el filósofo.
Para sostener la premisa de que la IA no tiene capacidad crítica pusieron el ejemplo de un niño aprendiendo un nuevo idioma:
«A partir del poco conocimiento que tienen, logran establecer relaciones y parámetros lógicos entre las palabras y oraciones. Esta gramática puede entenderse como una expresión del ‘sistema operativo’ innato genéticamente instalado, que dota a los seres humanos de la capacidad de generar frases complejas y largos trenes de pensamiento».
Esta capacidad generadora es «completamente distinta a la de un programa de aprendizaje automático», señalaron.
«La IA puede describir y predecir lo que es, lo que fue y lo que será, pero no son capaces de explicar lo que no es y lo que no podría ser».
Para Chomsky, las descripciones que hace la Inteligencia Artificial normalmente son correctas; sin embargo, una explicación va más allá de una mera descripción y/o afirmación de los hechos.
«Una explicación es algo más: incluye no solo descripciones y predicciones, sino también conjeturas contrafácticas’”.
Para Noam Chomsky eso sería pensar.
“ChatGPT y programas similares son, por diseño, ilimitados en lo que pueden ‘aprender’ (es decir, memorizar); son incapaces de distinguir lo posible de lo imposible. A diferencia de los humanos, por ejemplo, que estamos dotados de una gramática universal que limita los idiomas que podemos aprender a aquellos con un cierto tipo de elegancia casi matemática, estos programas aprenden idiomas humanamente posibles y humanamente imposibles con la misma facilidad”.
Por otro lado, en cuestiones morales y éticas la IA se acerca, según el filósofo, a una «especie de amoralidad» que hace que estos sistemas se alejen (aún más) de las capacidades de los seres humanos.
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