imagen tomada de adwaitx.com
OpenAI vuelve a colocarse en el centro del debate tecnológico al encabezar una inversión de 252 millones de dólares en Merge Labs, una startup fundada por Sam Altman que busca revolucionar la relación entre el cerebro humano y la inteligencia artificial.
La apuesta no solo destaca por la cifra, sino por su enfoque: conectar la mente con la IA sin cirugías ni implantes.
Hasta ahora, Merge Labs había operado con bajo perfil.
Sin embargo, el respaldo de OpenAI sacó a la luz un proyecto que propone una alternativa radicalmente distinta a los implantes cerebrales tradicionales y que podría redefinir el futuro de la neurotecnología.
A diferencia de otros desarrollos conocidos, la propuesta de Merge Labs no contempla chips implantados en el cerebro.
En su lugar, la startup trabaja con interfaces cerebro-computadora no invasivas, basadas en ultrasonido focalizado y biomoléculas, capaces de interactuar con la actividad cerebral sin modificar físicamente el cuerpo humano.
Este enfoque reduce riesgos médicos, barreras regulatorias y resistencias sociales, factores que suelen frenar la adopción de tecnologías invasivas. Además, abre la posibilidad de escalar estas soluciones a más personas y a distintos usos, que van desde aplicaciones médicas y de rehabilitación hasta nuevas formas de interacción con sistemas de inteligencia artificial.
La inversión, cercana a los 250 millones de dólares, valora a la empresa en aproximadamente 850 millones, una señal clara de la confianza que existe en su potencial, pese a encontrarse todavía en una etapa temprana de desarrollo.
El respaldo de OpenAI también puede leerse como un movimiento estratégico.
A medida que la inteligencia artificial avanza, surge una pregunta clave: ¿cómo interactuarán las personas con sistemas cada vez más complejos? Teclados, pantallas y comandos de voz podrían quedarse cortos frente a modelos más potentes.
En ese contexto, las interfaces cerebrales no invasivas aparecen como una evolución natural.
Para Sam Altman, el desarrollo tecnológico no se limita al software: apunta a una integración más profunda entre las capacidades humanas y las máquinas inteligentes.
La apuesta por Merge Labs se inscribe en una tendencia más amplia del deep tech, donde la innovación combina ciencia, investigación a largo plazo y grandes inversiones.
No se trata de productos inmediatos, sino de tecnologías que buscan redefinir industrias completas.
Aunque el proyecto aún está en fases iniciales, su propuesta ya reconfigura el panorama del sector neurotecnológico.
Frente a la narrativa dominante de implantes y cirugías, Merge Labs ofrece una alternativa que prioriza la seguridad, la ética y la accesibilidad.
Más allá de la inversión, el movimiento de OpenAI amplía el debate sobre hasta dónde puede integrarse la inteligencia artificial con la mente humana. En ese escenario, Merge Labs se posiciona como una de las iniciativas más disruptivas del momento, con una visión que podría transformar no solo cómo usamos la tecnología, sino cómo pensamos, aprendemos y percibimos el mundo.
Con información de Merca 2.0
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