Lo que hace unos años parecía sacado de una película futurista está a punto de hacerse realidad. Uber planea inundar las calles con decenas de miles de robotaxis, vehículos capaces de manejarse sin ayuda humana.
Y aunque el avance tecnológico es impresionante, muchos se preguntan: ¿qué pasará con los conductores?
Durante la última década, las apps de transporte transformaron la forma en que nos movemos por las ciudades.
Ahora, la nueva revolución tiene nombre propio: autonomía total.
Estos autos pueden detectar obstáculos, respetar señales y navegar entre el tráfico sin que nadie toque el volante.
El objetivo es claro: eficiencia y disponibilidad 24/7.
Sin descansos, sin errores humanos y con costos operativos mucho más bajos.
Para las empresas, el beneficio económico es enorme; para los conductores, la preocupación también lo es.
Si los robotaxis toman las calles, miles de empleos podrían desaparecer.
Proyecto de robotaxis de Uber no se queda a medias
Su proyecto incluye una flota de hasta 100 mil vehículos autónomos, desarrollados junto a Lucid, la empresa de autos eléctricos, y Nuro, especialista en tecnología de conducción sin conductor.
Los primeros autos podrían empezar a circular el próximo año, tras una etapa de pruebas en carreteras y simuladores.
El componente de inteligencia artificial estará impulsado por Nvidia, que aportará procesadores y modelos de IA capaces de analizar más de tres millones de horas de datos de conducción.
Uber, por su parte, se encargará de la gestión completa de la flota: mantenimiento, carga, asistencia remota y atención al cliente.
La promesa suena tentadora: autos que nunca se cansan, menos accidentes, viajes más baratos y movilidad constante.
Sin embargo, también abre un debate urgente sobre el futuro laboral de los conductores.
La automatización ya ha transformado industrias como la logística y la manufactura, y el transporte podría ser el siguiente gran golpe.
Expertos sugieren que será necesario crear políticas públicas y programas de reentrenamiento laboral para quienes hoy viven de manejar.
De lo contrario, el progreso tecnológico podría dejar a muchos sin rumbo fijo.
Por ahora, los robotaxis de Uber siguen en fase de pruebas, pero el cambio se acerca.
El volante ya no estará en manos humanas, y el futuro del transporte y de quienes lo conducen acaba de dar un giro sin retorno.
Con información de Hoy ECO.















