Detectar el Parkinson podría dejar de depender únicamente de los síntomas visibles.
Una investigación reciente sugiere que un simple análisis de sangre podría identificar la enfermedad mucho antes de que aparezcan los movimientos involuntarios que suelen caracterizarla.
La clave está en la dopamina, una sustancia que no solo influye en el estado de ánimo, sino que también juega un papel central en la protección del cerebro.
Cuando las neuronas comienzan a deteriorarse, la producción de dopamina disminuye y con ello surgen alteraciones en la actividad cerebral.
La detección temprana del Parkinson desde las células
De acuerdo con la Mayo Clinic, la falta de dopamina puede provocar depresión, ansiedad y problemas de sueño incluso antes de que se manifiesten los síntomas motores. Hasta hace poco, no existía una prueba capaz de anticipar si una persona desarrollaría Parkinson.
Sin embargo, científicos de la Chalmers University of Technology, en Suecia, y del Oslo University Hospital, en Noruega, lograron identificar marcadores biológicos en sangre que aparecen antes de los problemas motrices. Aunque el cuerpo no muestra señales hasta décadas después, las células sí presentan cambios detectables.
“Para cuando aparecen los síntomas motores, entre el 50 % y el 80 % de las células cerebrales ya están dañadas”, explica Danish Anwer, uno de los autores del estudio. Por eso, esta investigación representa un avance clave para frenar la progresión de la enfermedad antes de que alcance ese punto.
Un paso hacia la prevención y nuevos tratamientos
Las células sanas cuentan con mecanismos para reparar el ADN y responder al estrés. En quienes desarrollan Parkinson, estos procesos funcionan de manera deficiente y, cuando la enfermedad se manifiesta, dejan de operar por completo.
El siguiente objetivo de los investigadores es entender esa disfuncionalidad celular para diseñar tratamientos preventivos e incluso fármacos específicos. Aunque el estudio apenas comienza, los científicos estiman que este examen de sangre podría estar disponible en unos cinco años.
El avance es relevante si se considera que el Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común en el mundo, solo detrás del Alzheimer. En México, en 2025 se registraban alrededor de 125 mil personas con este padecimiento, cifra que podría aumentar a 228 mil casos para 2050. Un diagnóstico temprano podría cambiar por completo ese panorama.














