Después de varios tropiezos y explosiones espectaculares, el cohete Starship de SpaceX finalmente completó una misión de prueba sin contratiempos.
El lanzamiento se realizó el martes 26 de agosto desde Starbase, en Texas, y marcó un nuevo paso en la ambición de Elon Musk por conquistar el espacio.
La nave despegó poco después de las 18:30 horas y, tras poco más de una hora en el espacio, desplegó con éxito ocho satélites ficticios antes de amerizar en el océano Índico, tal como estaba programado.
SpaceX logra un lanzamiento con final feliz
Tres minutos después del despegue, el gigantesco Super Heavy Booster se separó de la nave y realizó un amerizaje controlado en el Golfo de México.
Aunque no había tripulación a bordo, el plan de Musk es que en el futuro Starship pueda llevar tanto carga como personas a la Luna… y eventualmente a Marte.
El magnate ha señalado que espera vuelos no tripulados regulares para 2026 y que en 2029 ya haya astronautas a bordo.
Y no es solo un sueño personal: la NASA también tiene previsto que a finales de la década dos naves aterricen con astronautas en la Luna.
La décima fue la vencida: el viaje de Starship
Este éxito llega después de una racha complicada: el Starship explotó en su debut de 2023 y volvió a fallar en pruebas de enero, marzo y mayo de este año, cuando se descontroló y terminó desintegrándose.
Para esta décima misión, SpaceX rediseñó el Super Heavy Booster con aletas más grandes y resistentes, lo que dio mayor estabilidad durante el vuelo y, al fin, un resultado positivo.
El lanzamiento consolida a Starship como el cohete más grande y potente del mundo y abre la puerta a lo que Musk lleva años prometiendo: un vehículo espacial totalmente reutilizable capaz de realizar viajes de ida y vuelta sin tripulación.
Con información de euronews.















