Congelar el cerebro dejó de ser una idea exclusiva de la ciencia ficción. Un equipo de investigadores en Alemania logró algo que hasta hace poco parecía imposible: preservar tejido cerebral y, tras descongelarlo, recuperar actividad neuronal relacionada con el aprendizaje.
El estudio, realizado por científicos de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg y el Hospital Universitario de Erlangen, demostró que algunas neuronas pueden volver a comunicarse después de haber sido sometidas a temperaturas extremadamente bajas.
Congelar el cerebro sin dañarlo: el reto científico
El principal problema de congelar tejido cerebral no es el frío, sino el daño que provoca el hielo. Cuando el agua se congela, forma cristales que pueden destruir la delicada estructura del cerebro.
Para evitarlo, los investigadores utilizaron una técnica llamada vitrificación. En lugar de congelar de forma convencional, enfriaron el tejido con nitrógeno líquido a −196 °C, logrando que el agua adoptara un estado similar al vidrio, sin formar cristales dañinos.
El experimento se realizó con muestras del hipocampo de ratón, una zona clave para la memoria. Tras conservarlas entre minutos y varios días, los científicos observaron que las neuronas mantenían sus estructuras intactas y respondían a estímulos eléctricos de forma cercana a lo normal.
Señales de aprendizaje tras la congelación
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la detección de potenciación a largo plazo, un proceso esencial para el aprendizaje.
Esto indica que no solo sobrevivieron las células, sino que conservaron funciones clave del cerebro.
El estudio se inspiró en la salamandra siberiana, un animal capaz de sobrevivir congelado gracias a un “anticongelante” natural.
Aun así, los expertos advierten que este avance está lejos de permitir la congelación de cerebros humanos completos.
Sin embargo, abre nuevas posibilidades en medicina, como conservar tejido para investigar enfermedades o mejorar técnicas de trasplante.
Por ahora, la ciencia da un paso importante: entender cómo preservar la función cerebral, algo que hace unos años parecía imposible.
Con información de DW.















