Alejandro Martínez Araiza, secretario general nacional del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), puso sobre la mesa el factor salarial como una variable estratégica para la competitividad de Norteamérica, en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Durante encuentros en Washington, D.C., con funcionarios del Departamento del Trabajo estadounidense y legisladores del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, el dirigente planteó que la integración comercial debe acompañarse de una mayor convergencia en las condiciones laborales.
Su argumento parte de una premisa económica que yace en que una fuerza laboral con mayor capacidad de compra puede fortalecer el mercado interno, ampliar la demanda y generar condiciones más favorables para las empresas que participan en las cadenas regionales de suministro.
Salario como variable de competitividad
Para Alejandro Martínez Araiza, el reto consiste en superar un esquema donde México compita principalmente a partir de costos laborales reducidos.
Entre los principales planteamientos expuestos se encuentran:
- Incorporar mecanismos de convergencia salarial dentro de la revisión del T-MEC.
- Establecer una referencia de 7.25 dólares por hora, acompañada de 56 horas de pago semanal.
- Fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos para ampliar el consumo.
- Reducir las brechas laborales que pueden generar desequilibrios dentro de las cadenas productivas de Norteamérica.

El líder sindical argumentó que una región económicamente integrada necesita trabajadores capaces de convertirse también en consumidores de los bienes y servicios que produce.
Como antecedente, el secretario general del SNAC recuperó el caso de Henry Ford, quien elevó los salarios de sus trabajadores con la intención de ampliar su capacidad para adquirir los productos fabricados por la propia industria; para el dirigente, esa lógica mantiene vigencia frente a los desafíos actuales del comercio regional.
El planteamiento adquiere relevancia ante una economía mexicana que mantiene una participación significativa en las cadenas productivas de América del Norte, pero donde el poder adquisitivo de amplios sectores laborales continúa siendo un factor de presión para el crecimiento del consumo interno.
Alejandro Martínez Araiza también vinculó el ingreso laboral con la estabilidad social; a su juicio, empleos con remuneraciones suficientes pueden contribuir a reducir condiciones de vulnerabilidad y favorecer comunidades más estables.
El dirigente sostuvo que el comercio justo requiere que los beneficios de la integración económica alcancen a quienes participan directamente en la generación de valor. Bajo esta perspectiva, mejorar los salarios no sería solamente una política laboral, sino un componente de competitividad regional.
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