Congelar tejido cerebral sin destruir sus funciones parecía reservado para la ciencia ficción. Investigadores de Alemania lograron recuperar actividad neuronal en muestras de cerebro de ratón después de someterlas a temperaturas extremas. El avance abre nuevas posibilidades para la neurociencia, aunque todavía está muy lejos de permitir congelar y revivir un cerebro humano.
El trabajo fue realizado por científicos de la Universidad Friedrich Alexander de Erlangen Núremberg y el Hospital Universitario de Erlangen. Los investigadores estudiaron cortes del hipocampo, una región cerebral fundamental para procesos relacionados con el aprendizaje y la memoria.
Tejido cerebral congelado recupera funciones
El equipo utilizó vitrificación, una técnica que busca impedir la formación de cristales de hielo capaces de dañar las células. Para conseguirlo, empleó un enfriamiento extremadamente rápido con nitrógeno líquido.
Las muestras permanecieron almacenadas entre diez minutos y siete días a menos 150 grados Celsius. Después de descongelarlas, algunas neuronas volvieron a responder a estímulos eléctricos de manera cercana a la normal. También conservaron membranas celulares y mitocondrias sin señales importantes de daño.
No te pierdas: Un nuevo telescopio de la NASA mirará el universo
Un avance con límites importantes
Los científicos también detectaron potenciación a largo plazo en las sinapsis. Este mecanismo permite fortalecer las conexiones neuronales y desempeña un papel central en el aprendizaje y la memoria.
Sin embargo, el experimento utilizó pequeños fragmentos de cerebro de ratón. Preservar un cerebro humano completo exigiría superar enormes dificultades para enfriar y recalentar uniformemente un órgano mucho mayor. Los resultados tampoco demuestran que sea posible revivir personas mediante criónica.
La investigación podría tener aplicaciones más cercanas. Entre ellas destaca conservar tejido cerebral obtenido durante determinadas cirugías para investigar enfermedades neurológicas y evaluar medicamentos. El experimento consiguió preservar las muestras hasta siete días antes de descongelarlas y comprobar nuevamente su funcionalidad.



















