Unas rocas traídas por China están cambiando la historia de nuestro satélite. Las muestras de Chang’e 6 sugieren que el magma antiguo ayudó a crear las diferencias entre las caras de la Luna; El hemisferio cercano muestra planicies oscuras formadas por derrames volcánicos. En contraste, el lado oculto reúne terrenos elevados, brillantes y antiguos, cubiertos por una corteza más gruesa.
Las caras de la Luna guardan pistas
Científicos chinos compararon materiales de Chang’e 6 con muestras obtenidas por las misiones Apolo y Chang’e 5. El análisis incluyó basaltos, anortositas y rocas de la serie de magnesio.
Los resultados no identificaron una división química clara en el manto. Sin embargo, las anortositas del lado oculto mostraron mayor contenido de magnesio. También confirmaron diferencias en el grosor y composición de la corteza.
Además, los basaltos procedían de una fuente profunda parecida a la que originó rocas de bajo titanio recogidas por Apolo. Esa coincidencia sitúa la gran diferencia lunar cerca de la superficie.
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Un movimiento de magma
El equipo propone que la gravedad terrestre calentó con mayor intensidad el hemisferio cercano cuando ambos cuerpos estaban más próximos. Esa desigualdad habría impulsado corrientes laterales dentro del océano de magma lunar.
En consecuencia, material caliente pudo desplazarse hacia el lado oculto y transportar minerales ricos en magnesio. La acumulación habría formado una corteza más gruesa, mientras otros compuestos quedaron cerca de la Tierra.
El modelo necesita muestras de otras regiones para comprobar si describe todo el lado oculto. Chang’e 6 regresó en 2024 y aportó los primeros materiales recogidos directamente en ese hemisferio; El estudio examinó 37 fragmentos de las tierras altas y 10 fragmentos basálticos. Esa colección permitió comparar distintas capas del antiguo océano de magma y formular una explicación comprobable para la asimetría lunar.

















