En un sector donde la confianza de los usuarios depende cada vez más de la seguridad de sus operaciones, los resultados frente al fraude representan un indicador relevante del desempeño bancario.
Banco Azteca reportó una reducción del 26% en fraude bruto durante 2025 respecto de 2024, un resultado que cobró visibilidad con el reconocimiento de su campaña preventiva “Ponte Atento” en los Premios Effie 2026.
La institución obtuvo un Effie de Oro en la categoría Impacto Social Positivo – Marcas por una estrategia de comunicación enfocada en fortalecer los conocimientos de los usuarios y ayudarlos a reaccionar frente a posibles intentos de estafa.
La prevención como parte de la seguridad financiera
La cifra reportada adquiere importancia porque las pérdidas asociadas con el fraude no dependen exclusivamente de vulneraciones tecnológicas.
Una parte del riesgo también se encuentra en los mecanismos de ingeniería social, mediante los cuales los delincuentes recurren a la presión, la suplantación de identidad y las solicitudes de información confidencial para conseguir que las propias víctimas autoricen operaciones.
Frente a estos escenarios, Banco Azteca desarrolló contenidos educativos que muestran situaciones reconocibles para los usuarios, desde llamadas sospechosas hasta comunicaciones digitales que aparentan proceder de instituciones legítimas.
La campaña se difundió mediante televisión, plataformas digitales y una serie de videos para YouTube.
El objetivo fue convertir las advertencias de seguridad en recomendaciones prácticas que pudieran recordarse durante una situación de riesgo.
Su mensaje, “Detente, duda y verifica”, busca interrumpir las decisiones apresuradas que suelen aprovechar los estafadores.
Aunque la reducción del fraude bruto forma parte de los resultados comunicados por la institución, el indicador no permite establecer por sí solo qué proporción corresponde exclusivamente a la campaña y cuál a otros mecanismos de prevención.
Más allá del reconocimiento publicitario, el caso de Banco Azteca refleja un cambio importante en la discusión sobre seguridad bancaria: la protección de los recursos también requiere que los clientes cuenten con información para identificar los riesgos antes de realizar una operación.
En ese contexto, la educación financiera adquiere un papel complementario a los controles tecnológicos que utilizan las instituciones.



















