En un momento en el que el clima extremo genera fenómenos cada vez más destructivos, la prevención, la planeación y el diseño se han convertido en tres pilares para el director general de la inmobiliaria Trevalde, Mauricio Cueva Sada, quien sitúa la resiliencia en el centro de su trabajo para el óptimo funcionamiento de las viviendas que construyen.
Desde hace 13 años, las obras de la inmobiliaria se han distinguido por adaptarse a los entornos (naturales o urbanos) que las rodean y no al revés. Esta característica hace que la edificación esté pensada para transformarse junto con todo su entorno y no padecer los cambios.
Uno de los casos más exitosos, señala Mauricio Cueva Sada, es Amaité Residencial, ubicado en San Pedro Garza García, Nuevo León. Un complejo habitacional de 16 departamentos que integra naturaleza, confort y seguridad en la base de una de las montañas más famosas de México.
El inmueble ofrece un espacio adaptado a su entorno, con jardines naturales (sin invadir las zonas de la sierra) y estructuras de un solo departamento por piso, para que sus residentes disfruten de todo el espacio de su hogar tanto dentro como fuera.
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida por Amaite Residencial (@amaiteresidencial)
En ese sentido, la planeación de la obra es clave para que toda la estructura conviva con la naturaleza y con los cambios del clima extremo que puedan surgir. En México, por ejemplo, una de cada tres viviendas presenta un nivel de vulnerabilidad medio-alto o alto por su ubicación o a la negligencia en su construcción, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Por ello, Mauricio Cueva Sada recalcó la importancia de la planeación y el diseño de las viviendas que se construirán en el futuro para hacerlas menos vulnerables a estos efectos.
“Planear hoy, para evitar desastres mañana”, aseguró Cueva Sada, director de la inmobiliaria Trevalde.



















