Categorías: Medicina

El “botón” de la procrastinación: la ciencia explica por qué postergas tus pendientes

Dejar las cosas para después, avanzar a medias o simplemente no empezar una tarea es una experiencia más común de lo que parece. Pero la procrastinación no ocurre porque “así seas” ni por una cuestión cultural. La ciencia acaba de aportar una explicación mucho más compleja y humana.

Un estudio publicado en A Cell Press Journal analiza qué sucede en el cerebro cuando evitamos realizar una actividad y concluye que este comportamiento está más relacionado con la valoración que hacemos del esfuerzo y el contexto que con un simple sistema de premio y castigo.

Qué pasa en el cerebro cuando procrastinamos

La investigación explica que todo comienza con la forma en que evaluamos el costo físico y mental de una tarea, especialmente si la percibimos como incómoda, estresante o desagradable.

En esos casos, el cerebro puede responder con desmotivación, incluso antes de que la actividad comience.

Aunque tradicionalmente se ha explicado esta conducta desde la psicología conductual, donde a cada acción le corresponde una recompensa o un castigo, el estudio advierte que esa visión es limitada. Tratar la procrastinación como un proceso automático ignora la capacidad humana de razonar, anticipar escenarios y tomar decisiones basadas en emociones como el agrado, el desagrado o la satisfacción.

Los experimentos, realizados con técnicas avanzadas de manipulación quimiogenética en macacos, mostraron que una vía específica del cerebro está relacionada con la supresión de la motivación en contextos aversivos, sin alterar la valoración final del objetivo.

La procrastinación no es flojera, es contexto

Uno de los hallazgos más relevantes es que la procrastinación no depende únicamente de que una tarea sea negativa o difícil.

Hay personas capaces de completar pendientes aun cuando existen distracciones, estrés o incomodidad, mientras que otras, incluso con condiciones ideales, no logran hacerlo.

El estudio señala que las señales aversivas se integran poco a poco en el cerebro y terminan influyendo en el estado motivacional.

Es decir, no siempre dejamos algo para después porque el resultado no valga la pena, sino porque el contexto activa mecanismos que reducen el impulso de iniciar.

Aunque no se trata de una regla absoluta, la evidencia sugiere que los entornos adversos sí pueden disminuir la motivación en mayor o menor medida. Entender esto abre la puerta a nuevas formas de abordar la procrastinación, no desde la culpa, sino desde el análisis del contexto y la forma en que valoramos nuestras tareas.

Con información de El Sol de México.

reginayebra

Entradas recientes

China levanta un edificio de 10 pisos en poco más de un día y deja al mundo boquiabierto

Construir un edificio suele implicar meses o años de obra, ruido y polvo. Sin embargo,…

4 horas hace

La Luna no solo brilla: científicos descubren que ha estado “robando” aire de la Tierra

Durante décadas, los científicos se han preguntado por qué el suelo lunar contiene rastros de…

6 horas hace

Japón da un paso clave hacia la fotosíntesis artificial y acerca la energía del futuro

Suena a ciencia ficción, pero la ciencia lo respalda. Japón se está acercando como nunca…

14 horas hace

La luz del sol podría ayudar a controlar la diabetes tipo 2, según nuevo estudio

La ciencia acaba de poner el foco en un factor cotidiano que podría marcar la…

1 día hace

Apple lanza Creator Studio: su apuesta todo en uno para creativos… y por la suscripción mensual

Apple dio un paso importante en su estrategia de servicios con el lanzamiento de Apple…

1 día hace

Víctor González Herrera lleva proyecto de SíMiPlaneta a Chile

La adquisición de más de 800 hectáreas del archipiélago de Las Guaitecas, en la Patagonia…

1 día hace