El gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum aplicará un nuevo recorte al presupuesto destinado a tecnología en 2026. Se trata del segundo año consecutivo de reducción en el gasto TIC federal, que ahora suma 33,395 millones de pesos, una baja anual de 1.9% respecto al ejercicio anterior.
El ajuste, detectado por la consultora Select, refuerza la tendencia de contracción observada desde 2025 y abre dudas sobre cómo se sostendrán los proyectos estratégicos de digitalización del gobierno.
Presupuesto TIC: dónde impactan los recortes
De acuerdo con el análisis, el presupuesto se distribuye principalmente en servicios TIC (40%), telecomunicaciones (38%) y equipo (18%). Sin embargo, los recortes afectan justo a los segmentos con mayor peso operativo.
El software presenta la caída porcentual más fuerte, con un desplome del 47%, pero el impacto más significativo se ubica en los servicios TIC, que disminuyen 6% pese a concentrar la mayor parte del gasto tecnológico.
Esto sugiere que, durante 2026, el gobierno priorizará telecomunicaciones y consumibles, mientras que áreas relacionadas con modernización y operación digital enfrentarán mayor presión.
Dudas sobre la agenda digital del gobierno
Especialistas advierten que el recorte genera tensiones con la estrategia de digitalización pública anunciada por la administración.
Ricardo Zermeño, director general de Select, señaló que existe una posible inconsistencia entre los planes de modernización y los recursos asignados.
Según explicó, proyectos clave como los relacionados con identidad digital o supercómputo, podrían financiarse mediante partidas dispersas fuera del presupuesto TIC tradicional, lo que dificulta rastrear el flujo real de inversión tecnológica del Estado.
Mientras tanto, el contexto del mercado tecnológico contrasta con la reducción presupuestal.
En 2025, los servicios TIC registraron una facturación de 215 mil millones de pesos y crecieron casi 10% anual, impulsados por la nube y los servicios digitales.
Frente a este panorama, el gobierno podría apostar por fortalecer capacidades internas, como fábricas de software y centros de datos compartidos, para mantener la continuidad operativa, la ciberseguridad y los servicios digitales, aun con un presupuesto TIC a la baja.
Con información de El Economista.














