En ocasiones, las mejores ideas no mueren: solo esperan el momento adecuado para brillar. Ese es el caso de RoboBall, un robot esférico imposible de volcar que la NASA ideó en 2003 y que dos estudiantes de Texas han traído de vuelta a la vida.
¿Qué es RoboBall?
La clave de este invento no está en su carcasa, sino en el péndulo interno que le da movimiento.
Gracias a él, la esfera puede rodar en cualquier dirección, sin preocuparse por caídas ni vuelcos, porque… ¡no tiene un “lado correcto”!
Además, RoboBall tiene la capacidad de inflarse y desinflarse, lo que le permite adaptarse a diferentes superficies como arena, grava, hierba o incluso agua.
Durante las pruebas alcanzó velocidades de hasta 32 km/h, demostrando que no hay terreno que se le resista.
Actualmente existen dos prototipos:
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RoboBall II, de 61 cm, usado en laboratorio para perfeccionar los algoritmos de control.
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RoboBall III, de 183 cm, diseñado para aplicaciones reales, capaz de transportar cámaras, sensores y herramientas.
Construirlos no ha sido sencillo.
Como señala Derek Pravecek, uno de sus creadores, “si un motor falla o un sensor se desconecta, no puedes abrir un panel… hay que desmontar todo el robot. Es como hacer cirugía a corazón abierto en una bola rodante”.
Aunque nació para la exploración lunar, su potencial va mucho más allá.
El equipo ya imagina a enjambres de RoboBall participando en misiones de búsqueda y rescate.
Podría utilizarse después de huracanes o desastres naturales, capaces de mapear áreas peligrosas, localizar sobrevivientes y enviar información vital sin poner en riesgo vidas humanas.
Lo que alguna vez fue un proyecto olvidado en los archivos de la NASA hoy podría cambiar tanto la exploración espacial como la ayuda en emergencias aquí en la Tierra.
Con información tomada de Kataka.














