La ciudadanía digital se consolida como una prioridad para fortalecer la democracia y preparar a las nuevas generaciones frente a los desafíos tecnológicos. Ese fue el eje del Segundo Foro Europeo sobre Educación para la Ciudadanía Digital, celebrado en Estrasburgo, donde representantes de gobiernos, instituciones educativas y organizaciones civiles analizaron nuevas estrategias para fomentar una participación responsable en los entornos digitales.
El encuentro reunió a especialistas del sector educativo, autoridades públicas, organizaciones juveniles y comunidades de padres de familia para intercambiar experiencias sobre cómo adaptar la educación a un escenario marcado por la inteligencia artificial, la transformación digital y la evolución constante de las plataformas en línea.
Ciudadanía digital fortalece la educación y la democracia
Durante las sesiones se presentaron iniciativas enfocadas en promover el pensamiento crítico, la inclusión y la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes en internet. Asimismo, los participantes coincidieron en que las familias desempeñan un papel fundamental para desarrollar hábitos responsables y seguros en el uso de las tecnologías digitales.
El foro también permitió definir prioridades para el plan de acción que respaldará la Hoja de Ruta del Consejo de Europa para fortalecer la educación en ciudadanía digital durante el periodo 2027-2031. Entre las principales propuestas destacó la necesidad de ampliar la colaboración entre gobiernos, empresas, instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil.
Europa prepara una hoja de ruta para el entorno digital
Las discusiones estuvieron alineadas con los principios del Nuevo Pacto Democrático para Europa, una iniciativa que busca reforzar la democracia y los derechos humanos mediante entornos de aprendizaje adaptados a la transformación tecnológica.
El Consejo de Europa señaló que las conclusiones del foro servirán como base para futuras políticas públicas orientadas a preparar a estudiantes y profesionales de la educación frente al impacto creciente de la tecnología. Además, reafirmó el compromiso de sus Estados miembros para impulsar una transformación digital sustentada en valores democráticos, participación activa y respeto a los derechos humanos.

















