China inició la construcción de una enorme plataforma científica móvil diseñada para realizar investigaciones en alta mar durante largos periodos. Conocida como Far-Sea Floating Island, la instalación combinará las capacidades de un barco de investigación con la estabilidad y el espacio de una base oceánica.
El proyecto estará a cargo de la Universidad Jiao Tong de Shanghái y el astillero Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding. El contrato supera los 400 millones de dólares y la entrega de la plataforma está prevista para junio de 2030.
La llamada “isla flotante” tendrá 138 metros de longitud, 85 metros de ancho y un desplazamiento máximo cercano a las 74 mil toneladas. En su interior podrá recibir a 238 personas, entre científicos, técnicos y tripulación.
Una base móvil preparada para condiciones extremas
La plataforma utilizará un diseño semisumergible de doble casco que le permitirá mantenerse estable ante olas intensas. También podrá desplazarse a una velocidad de hasta 11 nudos para cambiar de zona según las necesidades de cada investigación.
Su estructura está diseñada para trabajar en condiciones marítimas de nivel siete y permanecer segura ante tifones de nivel 17. Esta capacidad permitirá estudiar fenómenos meteorológicos extremos que obligan a los barcos científicos convencionales a regresar a puerto.
La instalación contará con seis laboratorios y un centro de apoyo para operaciones en el océano. Los investigadores podrán observar ecosistemas marinos, estudiar tormentas, analizar corrientes y probar equipos de gran tamaño en condiciones reales.
También puedes conocer: La tecnología vestible busca ampliar las capacidades del cuerpo
Exploraciones a diez mil metros de profundidad
Uno de los objetivos más ambiciosos será apoyar experimentos e investigaciones a profundidades de hasta diez mil metros. En esos ambientes no existe luz solar, la presión es extrema y todavía quedan numerosas especies y procesos naturales por estudiar.
Las observaciones prolongadas también podrían mejorar el conocimiento sobre la formación de tifones, la circulación del carbono y los cambios estacionales en los ecosistemas marinos. Además, la plataforma facilitará pruebas de tecnología para exploración y operaciones submarinas.
La isla científica representa una nueva manera de estudiar los océanos. En lugar de realizar expediciones breves, los especialistas podrán permanecer en una misma región durante meses y observar cambios que antes resultaban difíciles de documentar.



















