La transformación digital del sistema financiero brasileño mantiene un ritmo acelerado y los bancos reforzarán sus inversiones para fortalecer la ciberseguridad, expandir la inteligencia artificial y modernizar su infraestructura tecnológica. La estrategia responde al crecimiento de los servicios digitales y a la necesidad de atender una demanda cada vez mayor de operaciones financieras en línea.
De acuerdo con la Encuesta de Tecnología Bancaria 2026 de Febraban, elaborada junto con Deloitte, las principales instituciones financieras de Brasil invertirán 50,400 millones de reales durante 2026, equivalentes a casi 10,000 millones de dólares. La cifra representa un incremento de 8% respecto a los 46,800 millones de reales destinados a tecnología en 2025.
Bancos priorizan ciberseguridad e inteligencia artificial
El estudio señala que los presupuestos tecnológicos del sector crecieron 58% en los últimos cinco años, impulsados por inversiones en infraestructura digital, servicios en la nube, protección contra ciberataques e inteligencia artificial. Además, el 100% de las entidades considera la ciberseguridad como una prioridad, mientras que el 84% identifica la computación en la nube y la inteligencia artificial generativa como áreas estratégicas.
Sin embargo, cerca del 60% de las instituciones aún se encuentra en las primeras etapas de adopción de inteligencia artificial, especialmente en herramientas generativas, donde el retorno de inversión continúa bajo evaluación.
La banca móvil y Pix impulsan el cambio digital
En 2025, el 83% de las operaciones bancarias en Brasil se realizó mediante canales digitales. Asimismo, la banca móvil concentró 187,500 millones de transacciones, equivalentes al 78% del total registrado durante el año, con un crecimiento anual de 11%.
El informe también destaca que Pix continúa expandiendo su participación en los pagos electrónicos. Las operaciones realizadas mediante terminales crecieron 554% en 2025, aunque Febraban aclara que este sistema no ha desplazado a las tarjetas de crédito. En cambio, la mayor competencia se presenta frente a las tarjetas de débito, cuyas transacciones disminuyeron 4%, mientras el uso intensivo de Pix sigue aumentando entre personas y empresas.

















